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1. Casos de la vida real: El porque uno al que le dicen “Pelufas”, es tan Hocicon.

Esto es real, sucedió hace muuucho tiempo. Las personas  que se dejan influenciar a veces no tienen la culpa de ser como son. 

       Tan solo contaba con 5 años nuestro personaje y pues por ahí andaba en la calle jugando sanamente con uno de sus carnales (uno al que le dicen cariñosamente “el mosquito”) cuando este, con ya 8 añotes, súbitamente se puso serio,  paro de jugar y se acerco al mas chico y en tono muy serio y sabio como gente grande, entablo platica con su brother usando las siguientes palabras:    Mosco:   ” -Oye “pelufitas”, mira;  he estado pensando en que pues, ya hemos crecido mucho y pues ya somos grandes,  no crees?   Y… como ya somos grandes,  creo que ya podemos decir malas palabras.  Eso hacen los grandes  y eso debemos hacer,  no?”  termina diciendo rascándose el trasero pues como no acostumbraba a limpiarse la cola, pues le daba rasquera un trozo de caca pegada ahí donde les conté.  Muy atento el otro morrillo, escucho lo que el “mosquito” le expuso y antes de contestarle, paso el dorso de su mano derecha por encima de su labio superior y debajo de la nariz, para limpiarse una copiosa emanación de mocos que no lo dejaban respirar.   A las dos tres pasadas y ya tranquilo y satisfecho de haber traspasado esa sustancia pegajosa a sus calzones, contesto:  ” Pues mira “mosco”,  con respecto a tu comentario, estoy un poco consternado pues no había analizado la posibilidad de ejercer el derecho a decir groserías que ciertamente y lo he  ademas constatado (no si desde chiquillo estaba pesado. Lo del Cesar, al Cesar);  la mayoría de los individuos grandes tienen.  Esta bien -continuo-  pero… crees que exista algún problema posterior?” -finalizo. 

       Acostumbrado ya el mosco a la forma tan rara de expresarse del “pelufas”, lo único que le entendió fue que si habría pedo, y pues niños grandes ya;  lo convenció,  seguro de que su brillante iniciativa no cambiaría nada las cosas.  Acordaron al fin en eso y pues ya un instante después se olvidaron del asunto y regresaron a divertirse con el “timbomba”.   En eso andaban muy entretenidos cuando a media cuadra de distancia de su casa y desde ahí, en el claro de la puerta, escucharon a su  bella madre gritarles lo siguiente.    Mama:  “Hey chamacos y los otros donde andan?   bueno, Uds, ya vénganse a comer… 1, 2, 3…. orale cabrones muévanse! (así era la señora pues, de tal palo, tal astilla)”  En menos de lo que les cuento, los plebes ya estaban sentados a la mesa esperando a ver que les iba a dar de comer su jefa y dirigiéndose primero al mas grande (el “mosco”), le pregunta con la mano en la cintura:  “Tu;  que quieres comer?

Súbitamente, el “mosquito” recordó el pacto y así sin pensarla mucho le contesto a su madre: “Yo…-titubeo, Yo quiero unas PINCHES ZUCARITAS, si!”  Inmediatamente la hermosa cara de su madre cambio repentinamente en modo what?  “Que dijiste hijo de la chingada?, ora lo veraz cabrón!”    Al tiempo que lo agarro de las greñas, le dio unas nalgadas y lo saco del cantón bien enojada prohibiéndole también quedarse sin ver las caricaturas de Popeye pa que se le quitara al guey.  De regreso y todavía muy agitada del coraje, pero un poco mas calmada, puso las manos en la mesa, se quedo viendo al “pelufas”  y este sin saber que pedo,  espero a que su mama le hablara y lo hizo de esta manera:  “Y tu; -le pregunto.  Que quieres de comer?    Es aquí, en donde el destino, no es igual para todos y a veces en donde se forja la personalidad de los individuos.  El “Pelufas”  (al parecer),  no supo que paso,  porque castigaron a su carnal y pues,  no pudo procesar el motivo.  Pero su modo de pensar ya era de persona grande y pues así,  igual que el otro morro, le contesto a su mama:  “Pues mira ama;   yo… ni que fuera tan PENDEJO para pedir unas PUTAS ZUCARIT….    y ñacas!  porque que antes de que terminara ya le había su mama dado tremendo trancazo en la boca al guey para que se le quitara lo HOCICON, pero como Uds lo pueden constatar, a pesar de que le fue peor que a su hermano (porque a aquel, lo nalguearon pero a este, me lo cintarearon buen rato),  y nunca supo y (hasta la fecha tampoco y nunca se corrigió)   PORQUE su madre lo castigo?

Nota final:   Pelufas, aquella vez, te castigaron (para que lo sepas) POR HOCICON, por eso. Te equivocaste, no fue por pedir Zucaritas, no! (y fue el mentado mosco el que te influencio con su labia) Pero ya ves, mientras aquel bato es un “santo”,  tu… tu eres…UN LEPERO!  Y si no, basta ver tus chats  y tus famosas historias (que nos debes no te hagas guey) para constatar que lo que aquí se cuenta, es la pura neta.  No creen?

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